Martes, 7 de septiembre de 2010|

0 visitas ahora

 

Solidaridad, no caridad

Ha pasado más de medio año desde que Israel terminó su último ataque de guerra indiscriminado en Gaza. Han pasado más de cuatro meses desde que los países donantes que suelen pagar la cuenta de la política militar de Israel contra Palestina, entre ellos Suecia, prometieron pagar la reconstrucción en dicho país. De esto los habitantes de Gaza no han visto nada. Israel ha impedido continuamente todos los cargamientos importantes de material de reconstrucción que se quería hacer pasar por la frontera, rigurosamente controlada, que encerca a los habitantes de Gaza. Decenas de miles de palestinos están todavía sin hogar como consequencia de que Israel haya prohibido la importación de material de construcción como vidrio para ventanas, madera y cemento. Además están impedidos a reparar sus industrias, sus escuelas, talleres de artesanía, hospitales, carreteras y centrales eléctricos. La planta depuradora de aguas residuales que Suecia construyó como parte de la ayuda a Palestina fue destruído durante la guerra. No se ha permitido la entrada de repuestos por la frontera. Las aguas residuales se echan directamente al mar. Las playas de Gaza siguen siendo hermosas a la vista pero el agua es venenosa para las personas y los peces.

Suecia no protestó demasiado cuando Israel bombardeó la planta depuradora de aguas residuales financiada con el dinero de los contribuyentes. El silencio del gobierno sueco es un claro ejemplo de la reacción del mundo democrático al ataque de Israel a la población civil de Gaza, algo que también explica como Israel ha podido mantener durante dos años a la población de Gaza prisionera en lo que ha sido llamada ”la cárcel al aire libre más grande del mundo”.

Ya antes de la guerra las consecuencias eran catastrofales. La población de Gaza sufría escasez de todo: agua potable, comida, medicamentos, servicios sanitarios, posibilidades de sostenerse, de mantener el comercio y viajar libremente a través de las fronteras. Más del 80 por ciento del millón y medio de habitantes de Gaza dependían de la ayuda humanitaria para sobrevivir- una ayuda que sólo puede entrar al territorio con el beneplácito relativo de Israel y de Egipto abriendo provisionalmente sus fronteras con Gaza.

Nada de lo descrito debe de ser nuevo para el lector. La aniquilación de la vida y la dignidad humana en Gaza ha ocurrido con el mundo como testigo invitado y no habría podido suceder sin la complicidad activa o pasiva de los líderes políticos.

La conclusión de todo esto es que no podamos dejar la solución del problema en manos de los representantes electos. Nosotros mismos debemos actuar. ¿Entonces, qué podemos hacer? Una posibilidad concreta es representada por el Barco a Gaza. La idea es sencilla: utilizamos el derecho internacional de navegar libremente por el mar abierto y enviamos un barco con ayuda humanitaria desde Escandinavia vía los puertos de Europa directamente a Gaza sin pasar por agua territorial israelí. El Barco a Gaza es una acción de persona a persona. Es una red compuesta por individuos, sindicatos, movimientos de solidaridad y grupos religiosos que no está conectada a ningún partido político ni a ninguna religión. Esta acción está dirigida a la población de Gaza y no a una fracción u otra de los grupos políticos en Palestina.

El proyecto Barco a Gaza tiene tres objetivos principales: la acción es política, humanitaria y solidaria. En cada puerto oganizaremos reuniones y colectas y llamaremos la atención sobre un problema político que debe obtener una solución justa. No violamos ninguna ley. Actuamos para reactivar el derecho internacional que se ha dejado aparte, queremos actuar para que así las fronteras de Gaza se abran a las personas, al comercio y a la comunicación. Partimos de la base de que los palestinos son totalmente capaces de mantenerse a sí mismos si no se les impide hacerlo.

La ayuda humanitaria va enfocada al agua, la electricidad y la reconstrucción. No hay casi agua subterráneaen Gaza y la que hay está contaminada. Las plantas desalinizadoras para transformar el agua de mar en agua potable han sido destruídas por las bombas y la entrada de repuestos ha sido prohibida. Para el funcionamiento de las plantas desalinizadoras en la actualidad se usa diesel cuya entrada también se ha bloqueado. Pero ningún control militar puede detener el sol. Por eso queremos contribuir con plantas desalinizadoras que usan energía solar para la producción de agua potable para personas, animales y para la agricultura. La energía solar también puede solucionar las necesidades energéticas de las industrias, los hospitals y las casas particulares. Esperemos poder contribuir con técnicas de energía solar por lo menos para un hospital. También llevamos material para reconstrucción, medicamentos y productos médicos. Esto no es caridad sino solidaridad. La solidaridad se basa en que las personas tienen un interés común y colectivo en ayudarse mutuamente. Con el Barco a Gaza queremos con una acción concreta enviar un mensaje sin titubear a la gente de Gaza: “No estáis solos”.

Somos conscientes de que esto no es en sí mismo una solución. Pero esta acción puede, junto con otras iniciativas, hacer que el derecho internacional sea restaurado. Somos conscientes de que varios barcos con destino a Gaza han sido abordados o secuestrados por los militares israelíes. Si los secuestradores hubieran sido somalíes se los hubiera llamado piratas y la marina sueca hubiera sido enviada al lugar para asegurar la navegación.

Partimos de que todos los países de la región van a respetar las reglas del derecho internacional de libre navegación en aguas internacionales y de que la marina sueca también proteja el barco de los piratas. Para apoyar esta voluntad de cada país civilizado de proteger el derecho del Barco a Gaza a la libre navegación pensamos invitar a bordo a representantes parlamentarios de todos los países por los que pasamos en el viaje. Sabemos que esto no es ninguna garantía. El 30 de junio de 2009 el barco Spirit of Humanity fue secuestrado en aguas internacionales, a pesar de que el premio Nobel Mairead Maguire estaba a bordo. Este infringimiento de la ley hizo que Inglaterra congelara su colaboración militar con Israel. No hay ninguna garantía de que el Barco a Gaza pueda llegar a Gaza. Pero nos comprometemos a intentarlo y a que los delitos contra el derecho civil no queden impunes. ¡Bienvenidos a bordo!


Barco a Gaza en España

En España esperamos poder recibir el barco en su camino desde Gotemburgo. En Pontevedra se formó a mediados de septiembre la primera asociación Barco a Gaza, asociada al proyecto de Suecia, para iniciar el trabajo en España para la recepción del barco y apoyar con recaudaciones de material y de dinero para hacer el proyecto viable.

Para saber más, o para subirte a bordo del proyecto, contactar con el proyecto en el siguiente correo electrónico: lacampana@lacampana.org


Autor del artículo: Mattias Gardell, es catedrático en Historia comparativa de las religiones, escritor, anarcosindicalista, activista y uno de los iniciadores del proyecto Ship to Gaza (Barco a Gaza)

El texto se publicó la primera vez en Arbetaren el 30 de julio de 2009.

Traducción: Ana Valdés y Pia-Mónica Karlsson

Foto: Eva Wernlid

Portafolio